¿Estás publicando en redes o realmente estás comunicando?

¿Estás publicando en redes o realmente estás comunicando?

Hay negocios que publican todos los días. Una foto del trabajo terminado, otra del local, alguna promoción, una historia y, cuando no hay nada más para mostrar, una imagen de archivo.

Desde afuera parece que están muy activos en Internet. Pero hay una pregunta más importante:

¿Todo eso que estás publicando está ayudando a que tu negocio consiga algo?

Porque publicar no es necesariamente comunicar. Y tener actividad en Instagram no significa tener una estrategia.

Publicar por publicar no es una estrategia

Subir contenido con frecuencia puede ser positivo, pero la cantidad de publicaciones no determina si una comunicación funciona.

Podés publicar una o dos veces por día y, sin embargo, no estar diciéndole nada relevante a las personas que querés atraer.

Una estrategia empieza mucho antes de sacar una fotografía.

Primero hay que saber qué queremos conseguir, a quién queremos llegar y qué queremos que esa persona haga después de ver nuestro contenido.

Sin esas respuestas, las publicaciones pueden convertirse simplemente en una rutina.

¿Qué debería conseguir una publicación?

No todas las publicaciones tienen que vender.

Una puede mostrar un trabajo realizado, otra puede explicar un problema frecuente, otra puede responder una pregunta que suelen hacer tus clientes, otra puede mostrar cómo trabajás, otra puede presentar un servicio, otra puede contar algo que diferencie a tu negocio.

La cuestión es que cada contenido tenga un motivo para existir.

Cuando todo lo que publicás tiene el mismo objetivo, tu comunicación termina siendo repetitiva.

Y cuando no tiene ninguno, probablemente estés publicando solamente para mantener activa la cuenta.

Tu cliente no necesita ver solamente lo que hacés

Este es uno de los errores más habituales.

Un electricista puede publicar fotografías de instalaciones, un peluquero puede mostrar cortes, un vivero puede mostrar plantas, un artesano puede mostrar muebles.

Todo eso está bien.

Pero el cliente necesita algo más que ver el resultado. También quiere saber:

¿Por qué debería elegirte?

¿Cómo trabajás?

¿Qué problema podés resolverme?

¿Qué experiencia tenés?

¿Qué te diferencia de otros que ofrecen lo mismo?

Una buena estrategia convierte aquello que hacés todos los días en contenido que ayuda al cliente a conocerte y confiar en vos.

No todos tus seguidores son clientes

Tener muchos seguidores puede parecer una señal de éxito, pero no necesariamente significa que estés llegando a las personas adecuadas.

Para un negocio local puede ser mucho más valioso que te conozcan cien personas de tu zona realmente interesadas en tus servicios que miles de usuarios que viven a cientos de kilómetros y nunca van a contratarte.

Por eso una estrategia debería considerar dónde están tus potenciales clientes y qué tipo de contenido les resulta relevante.

No se trata de conseguir seguidores por conseguirlos.

Se trata de llegar a las personas que pueden convertirse en clientes.

También hay que saber cuándo y dónde comunicar

No todos los negocios necesitan estar en todas las redes.

Una cafetería puede tener excelentes resultados mostrando su propuesta en Instagram.

Un profesional puede necesitar una combinación diferente.

Una empresa de servicios puede encontrar mayor valor en Google, su página web y determinados contenidos.

La estrategia también consiste en decidir qué canales utilizar, qué función cumple cada uno y cómo se relacionan entre sí.

No tiene sentido publicar exactamente lo mismo en cinco lugares si ninguno está pensado para el público que queremos alcanzar.

Una estrategia necesita continuidad

Tampoco sirve publicar durante quince días con entusiasmo y abandonar después durante tres meses.

La comunicación necesita cierta continuidad para construir reconocimiento.

Pero continuidad no significa obligación de publicar todos los días.

Significa tener un criterio que pueda sostenerse en el tiempo.

Es preferible publicar menos y tener algo relevante que decir que llenar el perfil de contenido simplemente para que no parezca abandonado.

¿Qué debería pasar después de una publicación?

Esta es una buena pregunta para hacerte antes de publicar.

Si alguien ve este contenido:

¿Qué quiero que piense?

¿Qué quiero que conozca?

¿Qué quiero que recuerde?

¿Qué quiero que haga después?

Quizás querés que visite tu web.

Quizás que conozca un servicio.

Quizás que guarde tu contacto.

Quizás que te escriba por WhatsApp.

O simplemente que empiece a reconocer tu negocio.

No todas las publicaciones tienen que terminar en una venta, pero todas deberían formar parte de un propósito mayor.

Comunicar es mucho más que mantener una cuenta activa

Las redes sociales pueden ser una herramienta muy valiosa para un negocio, pero solamente cuando tienen detrás una idea clara.

En Ainhoa Systems trabajamos la comunicación digital partiendo del negocio y de sus objetivos: qué querés conseguir, a quién necesitás llegar, qué tenés para ofrecer y qué canales tienen sentido para hacerlo.

Porque no se trata de publicar más.

Se trata de que cada cosa que publiques ayude a construir la imagen y la relación que querés tener con tus clientes.

¿Sentís que estás publicando mucho pero no sabés si realmente está funcionando?

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